Poco antes de la medianoche del 14 de abril de 1912, el barco más grande jamás construido sucumbía ante un témpano y el mar
Fue el naufragio de la historia. El que aún conmueve, emociona, inquieta, estremece, sacude, apasiona, impresiona y lastima, pero que nadie olvida. Esta noche, desde Southampton -el puerto de su partida- hasta el resto del mundo, muchos mostrarán sus copas en un homenaje plagado de esos sentimientos y muchos otros más, inclusive de esos que surgen de cualquier historia de mar.